(Camino a casa)
¿Y si me cortan el pie? ¿Quién me va a querer?
Al que le falte el otro pie
Que no, papá, que yo no soy nadie sin mi pie... Oh venga, te estoy hablando en serio... ¿Cuándo te cortan un pie?
Cuando te duele mucho
¡No! ¡Que a mí me duele muchísimo!
Anda, anda, no será para tanto...
Como de aquí a la Carretera de Extremadura, ¡fíjate si me duele!
Entonces serás una patapalo
Son ese tipo de diálogos los que mantiene Eva cuando está tonta, cuando está entre paréntesis. Es en ese tipo de momentos en que dice muchísimo o "cuantísimas ganas tengo de..." y abre los brazos todoloquepuede para que quien la escuche, sepa que va en serio y que no es ninguna broma.
Pero a veces también le apetece moverse en la silla cantando a destiempo canciones de "la creedence"
*
Él estaba quieto, sentado, mirándola sin querer, tal vez por la costumbre o por uno de esos momentos en los que miras fijamente a algo o a alguien y, por una ley física que no enseñan en los libros de la ESO, no puedes dejar de hacerlo
Ella no hacía más que ir de un lado para otro, nerviosa, preguntándole al mundo dónde narices estaba el otro calcetín (si se podía saber)
Él decidió que ya estaba bien y, sin preguntarle nada, se levantó y casi violentamente le cogió por la cintura y ésta cedió como cede el agua
El calcetín, escondido bajo el sofá por ese pánico que a veces tienen los calcetines a la lavadora, lo vio todo
viernes, 26 de septiembre de 2008
domingo, 24 de agosto de 2008
Eva y yo
(Llegué a casa por la tarde noche, aún había luz en la calle y Eva me estaba esperando sentada en el sofá, mirándose los pies, tranquila, como siempre que está tranquila. Eva es feliz tranquila, haciendo las cosas despacio aunque tenga prisa).
Le pregunto cómo estás y lo único que se le ocurre responder es un sollozo entre las manos, que creo que se le escapa. A veces Eva es de ese tipo de personas que intentan coger los sollozos con las manos. Dice que "es que la canción es muy bonita". Eva, pequeña -pienso- las dos sabemos que es solo una excusa. Que estás en ese estado en el que llorarías porque las hormigas tuvieran terminatorpiernasgigantes para poder pisar a los niños que juegan sin cuidado al balón en la calle.
Eva, hoy he estado con Paco y hemos intentado cambiar el mundo. ¿Y qué tal esta vez? Está todo planeado (le guiño el ojo y sonríe, como una adolescente enamorada). Mira, consiste en irnos a trabajar por todo Sudamérica y recorrérnosla. Allá es fácil conseguir dinero para vivir.
Nos quedamos calladas, disfrutando del silencio de la otra. Vas a conocer mundo, Evita; tú, que casi no has visto nunca el mar. Yo te lo voy a enseñar... Es que eres muy pequeña. No pasas de los 20, tu llalla te dice ¡qué grande está ya mi niña por dios! pero tú sabes que no. Que aún no estás grande. Y te dan ganas de decirle, llalla, vámonos a crecer.
¿Sabes? A veces Paco me dice ¿qué haces aquí? Y yo me imagino en Cubacubita o en Laos o con una manta durmiendo en el Transiberiano... Tú también sueñas mucho. Sobre todo en el metro camino a casa. En eso nos parecemos un poco.
(Estamos las dos tumbadas en la cama. Tú mirando al techo y yo haciendo que leo el libro. Creo que de un momento a otro Platero va a venir y me va a dar suaves topadas en la espalda con su morro caliente y sus ojos negros. Tan negros que no hay un negro más negro en el mundo. Quién no querría abrazar a Platero. Platero es el burro más delicado y más bonito de todos los burros, qué le voy a hacer)...
Leo en voz alta:
"Se dijera, a cada instante, que vamos a descubrir un palacio abandonado... la tarde se prolonga más allá de sí misma, y la hora, contagiada de eternidad, es infinita, pacífica, insondable...
-Anda, Platero"
Juan Ramón Jiménez me da vida.
Y me deja reír a veces.
Yo también quiero a Platero. Él dormiría conmigo en mi habitación y abriríamos la ventana todas las noches para respirar bien. Yo creo que a Platero le gusta la corriente entre ventana y ventana. Sin duda preferiría el pasillo, donde el aire corre sin prisa.
(Qué lástima que todo esto solo lo esté pensando y no se lo diga. Le haría mucha ilusión, que yo lo sé)
Le pregunto cómo estás y lo único que se le ocurre responder es un sollozo entre las manos, que creo que se le escapa. A veces Eva es de ese tipo de personas que intentan coger los sollozos con las manos. Dice que "es que la canción es muy bonita". Eva, pequeña -pienso- las dos sabemos que es solo una excusa. Que estás en ese estado en el que llorarías porque las hormigas tuvieran terminatorpiernasgigantes para poder pisar a los niños que juegan sin cuidado al balón en la calle.
Eva, hoy he estado con Paco y hemos intentado cambiar el mundo. ¿Y qué tal esta vez? Está todo planeado (le guiño el ojo y sonríe, como una adolescente enamorada). Mira, consiste en irnos a trabajar por todo Sudamérica y recorrérnosla. Allá es fácil conseguir dinero para vivir.
Nos quedamos calladas, disfrutando del silencio de la otra. Vas a conocer mundo, Evita; tú, que casi no has visto nunca el mar. Yo te lo voy a enseñar... Es que eres muy pequeña. No pasas de los 20, tu llalla te dice ¡qué grande está ya mi niña por dios! pero tú sabes que no. Que aún no estás grande. Y te dan ganas de decirle, llalla, vámonos a crecer.
¿Sabes? A veces Paco me dice ¿qué haces aquí? Y yo me imagino en Cubacubita o en Laos o con una manta durmiendo en el Transiberiano... Tú también sueñas mucho. Sobre todo en el metro camino a casa. En eso nos parecemos un poco.
(Estamos las dos tumbadas en la cama. Tú mirando al techo y yo haciendo que leo el libro. Creo que de un momento a otro Platero va a venir y me va a dar suaves topadas en la espalda con su morro caliente y sus ojos negros. Tan negros que no hay un negro más negro en el mundo. Quién no querría abrazar a Platero. Platero es el burro más delicado y más bonito de todos los burros, qué le voy a hacer)...
Leo en voz alta:
"Se dijera, a cada instante, que vamos a descubrir un palacio abandonado... la tarde se prolonga más allá de sí misma, y la hora, contagiada de eternidad, es infinita, pacífica, insondable...
-Anda, Platero"
Juan Ramón Jiménez me da vida.
Y me deja reír a veces.
Yo también quiero a Platero. Él dormiría conmigo en mi habitación y abriríamos la ventana todas las noches para respirar bien. Yo creo que a Platero le gusta la corriente entre ventana y ventana. Sin duda preferiría el pasillo, donde el aire corre sin prisa.
(Qué lástima que todo esto solo lo esté pensando y no se lo diga. Le haría mucha ilusión, que yo lo sé)
miércoles, 6 de agosto de 2008
Dos sábanas arrugadas somos tú y yo
*
Brillan en mitad de un campo de fútbol
de arena
tus ganas de bailar conmigo
y la música que no suena
es más real
que tú,
y tú lo sabes;
como la yerba en que te tumbas ahora
sabe quién eres tú
Ivy, Ivy, Ivy
Perturbar:
1.Trastornar el orden de las cosas
2.Quitar la paz o tranquilidad de alguien
3.Hacer perder el juicio a una persona
:)
es el verbo perfecto para un imperativo
Brillan en mitad de un campo de fútbol
de arena
tus ganas de bailar conmigo
y la música que no suena
es más real
que tú,
y tú lo sabes;
como la yerba en que te tumbas ahora
sabe quién eres tú
Ivy, Ivy, Ivy
Perturbar:
1.Trastornar el orden de las cosas
2.Quitar la paz o tranquilidad de alguien
3.Hacer perder el juicio a una persona
:)
es el verbo perfecto para un imperativo
viernes, 18 de julio de 2008
Cada mañana
(Tú, sirena de cabello negro, a punto estás de perturbar la tranquilidad de la piscina más normal del mundo en una urbanización cualquiera de una ciudad cuyo nombre no importa)
Tus pies, mejor dicho, tus dedos, se asoman tímidos al borde como si tuvieran vértigo, el vértigo de todas las mañanas al empezar un nuevo día. La piscina, tierna pero distante, llevaba toda la noche esperándote. Sabía que volverías.
Solas tú y el agua.
Solas, el agua y tú.
Y tú le miras con recelo pero con hambre. Con el hambre de una osa en primavera. Te la comes, lo acabas de decidir. Justo antes de que tu piel roce el agua fría, justo antes de dejar de ser una mujer voladora para ser un pececillo naranja de rayas blancas, recuerdas el instante en que muere una hormiga... Recuerdas el silencio que escuchaste, igualito que el de ahora... Sonríes... Y es tu sonrisa la primera que se baña en el agua. Después son tus párpados cerrados. Y todo tu cuerpo se estremece del frío que deben de pasar los inuits en invierno.
Abres la boca y dejas que el agua te bese la lengua, los dientes y hasta las pupilas, porque acabas de abrir los ojos y todo lo ves de color azul. Ya estás nadando
El aire que guardas en tus pulmones -como quien guarda la herencia debajo del colchón- lo expulsas con fuerza por la nariz y las pompas que suben por tus ojos dirección el infinito, te dejan ver lo redonda y eterna que puede ser el agua a veces.
*La sensación de ser su desvirgadora oficial cada mañana
Tus pies, mejor dicho, tus dedos, se asoman tímidos al borde como si tuvieran vértigo, el vértigo de todas las mañanas al empezar un nuevo día. La piscina, tierna pero distante, llevaba toda la noche esperándote. Sabía que volverías.
Solas tú y el agua.
Solas, el agua y tú.
Y tú le miras con recelo pero con hambre. Con el hambre de una osa en primavera. Te la comes, lo acabas de decidir. Justo antes de que tu piel roce el agua fría, justo antes de dejar de ser una mujer voladora para ser un pececillo naranja de rayas blancas, recuerdas el instante en que muere una hormiga... Recuerdas el silencio que escuchaste, igualito que el de ahora... Sonríes... Y es tu sonrisa la primera que se baña en el agua. Después son tus párpados cerrados. Y todo tu cuerpo se estremece del frío que deben de pasar los inuits en invierno.
Abres la boca y dejas que el agua te bese la lengua, los dientes y hasta las pupilas, porque acabas de abrir los ojos y todo lo ves de color azul. Ya estás nadando
El aire que guardas en tus pulmones -como quien guarda la herencia debajo del colchón- lo expulsas con fuerza por la nariz y las pompas que suben por tus ojos dirección el infinito, te dejan ver lo redonda y eterna que puede ser el agua a veces.
*La sensación de ser su desvirgadora oficial cada mañana
martes, 17 de junio de 2008
*soy injusta y consciente de mi injusticia
Yo aún creo en el tiempo, creo en el sol y en la lluvia, creo en el viento, en las nubes, en la brisa fresca, en el silencio que deja el frío los domingos por la noche... Yo creo que todo eso me guiña un ojo y me cuenta bajito al oído todo menos el parte meteorológico.
Extraño mi dosis de los domingos...
*soy injusta y consciente de mi injusticia
"Cada segundo es único y último en su especie", P.R.A. (vlad)
Suena una canción de country-blues en tu cabeza:
"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ahhh...", J. Kerouac
Extraño mi dosis de los domingos...
*soy injusta y consciente de mi injusticia
"Cada segundo es único y último en su especie", P.R.A. (vlad)
Suena una canción de country-blues en tu cabeza:
"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ahhh...", J. Kerouac
viernes, 13 de junio de 2008
Tangos de la sultana
De pequeñita me prometía viajes. Viajes a Zaragoza, viajes a Benidorm, viajes a Asturias y en cierto modo eso ya era para mí el fin del mundo. Me prometía viajes al fin del mundo... Y me hacía soñar. Un día cumplió su palabra y me llevó en su camión por la noche. Recuerdo que me sentía la chica más afortunada del mundo durmiendo en las literas de la parte de atrás de la cabina.
"Ven siéntate aquí conmigo". Me colgaban los pies en el asiento del copiloto y me sobraba más de la mitad, pero un apaño en el cinturón no me faltaba. Yo sé que si esa noche hubiéramos tenido un accidente, no me habría salvado el cinturón, sino el brazo que estiraba cada vez que tenía que frenar para que no me cayera hacia adelante. Su brazo al frenar era para mí la barra protectora de las atracciones de las ferias de Madrid.
Quitó las noticias de Radio Nacional y me puso música. Ninguno de los coches con los que nos cruzamos aquella noche podía imaginar los bailes y las risas que había dentro de aquella cabina.
Hoy, ha llegado a las once de la noche, cansado de una huelga desesperada, incomprensible, desinformada y poco popular. Y a pesar de ello ha estado hablando conmigo una hora y cuarto, dejando esa cena tan merecida para "más tarde".
- Nena, no te he visto con tu cámara de fotos y tu bolígrafo. ¿Dónde estabas? (bromea)
- Estudiando, tío... Pero quiero ver la huelga, quiero estar allí.
- Pasado mañana tenemos Asamblea, ¿te recojo? (no bromea para nada. Me voy)
*respirar de forma voluntaria ^^
Es una de las canciones que me saca las tripas, sobre todo cuando estoy fregando los cacharros y tararearla se me hace mucho más fácil...
"Ven siéntate aquí conmigo". Me colgaban los pies en el asiento del copiloto y me sobraba más de la mitad, pero un apaño en el cinturón no me faltaba. Yo sé que si esa noche hubiéramos tenido un accidente, no me habría salvado el cinturón, sino el brazo que estiraba cada vez que tenía que frenar para que no me cayera hacia adelante. Su brazo al frenar era para mí la barra protectora de las atracciones de las ferias de Madrid.
Quitó las noticias de Radio Nacional y me puso música. Ninguno de los coches con los que nos cruzamos aquella noche podía imaginar los bailes y las risas que había dentro de aquella cabina.
Hoy, ha llegado a las once de la noche, cansado de una huelga desesperada, incomprensible, desinformada y poco popular. Y a pesar de ello ha estado hablando conmigo una hora y cuarto, dejando esa cena tan merecida para "más tarde".
- Nena, no te he visto con tu cámara de fotos y tu bolígrafo. ¿Dónde estabas? (bromea)
- Estudiando, tío... Pero quiero ver la huelga, quiero estar allí.
- Pasado mañana tenemos Asamblea, ¿te recojo? (no bromea para nada. Me voy)
*respirar de forma voluntaria ^^
Es una de las canciones que me saca las tripas, sobre todo cuando estoy fregando los cacharros y tararearla se me hace mucho más fácil...
miércoles, 21 de mayo de 2008
Conversaciones en Urgencias
- ¿Me puedo sentar contigo, abuelo?
- Ven aquí, hija. Siéntate, échate para atrás [túmbate] aquí conmigo
- (apoyo la espalda contra el respaldo de la camilla) Abuelo, así no puedo que me van a regañar
- Así, ahora sube los pies
- (obedezco) Me van a echar...
- Que no, hija, que éstas son muy buenas chicas
- (tumbados los dos en una camilla) Bueno, ¿y cómo estás?
- Estoy hasta las narices de tanto especialista. Me cago en dios...
- (sonrío) Abueeeelo (le abrazo hasta que me echan)
*hoy estuvo a punto de llover...
¿ocurre algo?
- Ven aquí, hija. Siéntate, échate para atrás [túmbate] aquí conmigo
- (apoyo la espalda contra el respaldo de la camilla) Abuelo, así no puedo que me van a regañar
- Así, ahora sube los pies
- (obedezco) Me van a echar...
- Que no, hija, que éstas son muy buenas chicas
- (tumbados los dos en una camilla) Bueno, ¿y cómo estás?
- Estoy hasta las narices de tanto especialista. Me cago en dios...
- (sonrío) Abueeeelo (le abrazo hasta que me echan)
*hoy estuvo a punto de llover...
¿ocurre algo?
martes, 20 de mayo de 2008
Cebra can´t dance no more
Recuerdo la cebra de la que me hablaste. No puedo dejar de pensar en ella... Tú estabas al otro lado del teléfono, la cebra estaba en el cuarto de baño y decía "oh eva, ¿por qué no me montas y nos vamos a dar una vuelta por el pasillo?".
Te dije tonto y la cebra dejó de decir tonterías...
*Eva se asustó y se quedó sentada para siempre
[Miro al cielo e intento comprender una obviedad casi sibilina para el resto del mundo y casi mágica para mí.
No es que haga sol, es que no sabía lo que hacer
No es que haga sol, es que tenía que hacer sol...]
*Las palmeras no tienen ningún sentido en Leganés
Te dije tonto y la cebra dejó de decir tonterías...
*Eva se asustó y se quedó sentada para siempre
[Miro al cielo e intento comprender una obviedad casi sibilina para el resto del mundo y casi mágica para mí.
No es que haga sol, es que no sabía lo que hacer
No es que haga sol, es que tenía que hacer sol...]
*Las palmeras no tienen ningún sentido en Leganés
jueves, 8 de mayo de 2008
Hoy no es domingo pero como si lo fuera
Hay días en los que Eva tiene ganas de gritar ¡tú! y algún sinsentido torpe... Hoy no.
Hoy es uno de esos días en los que alcanzas, descalza, la nevera y buscas con sigilo el jamón de york.
Hoy es de esos días en los que te acuerdas del beso de cortázar. Esas lenguas que dejaban de ser lenguas para ser peces...
*el recuerdo de un martes por la tarde me alegra el jueves por la mañana. Eva entró derrapando a una sala de ordenadores del edificio diecisiete. Esa sala debería estar ocupada por alumnos y un profesor gritón pero estaban todos en la de al lado y al profesor apenas se le escuchaba. Intentó entrar de puntillas pero las prisas hicieron que una silla y un bolígrafo se cayeran pudiendo molestar a la clase de al lado. Eva empezó a hacer lo que tenía que hacer en uno de los ordenadores (el más cercano a la puerta) y entonces, su ex profesor Romanillos dejó de dar clase en la otra aula y entró en la contigua, donde estaba Ella:
- Perdone, no le he preguntado (qué maleducada), ¿puedo hacer un par de cosas en el ordenador? Es para un trabajo urgente, no tardaré ni molestaré, se lo prometo.
- Pues claro mujer, si me los he llevado todos a la otra clase para que usted eligiera el ordenador que más le gustara y trabajara tranquila...
:)
*el recuerdo de un martes por la tarde me alegra el jueves por la mañana. Eva entró derrapando a una sala de ordenadores del edificio diecisiete. Esa sala debería estar ocupada por alumnos y un profesor gritón pero estaban todos en la de al lado y al profesor apenas se le escuchaba. Intentó entrar de puntillas pero las prisas hicieron que una silla y un bolígrafo se cayeran pudiendo molestar a la clase de al lado. Eva empezó a hacer lo que tenía que hacer en uno de los ordenadores (el más cercano a la puerta) y entonces, su ex profesor Romanillos dejó de dar clase en la otra aula y entró en la contigua, donde estaba Ella:
- Perdone, no le he preguntado (qué maleducada), ¿puedo hacer un par de cosas en el ordenador? Es para un trabajo urgente, no tardaré ni molestaré, se lo prometo.
- Pues claro mujer, si me los he llevado todos a la otra clase para que usted eligiera el ordenador que más le gustara y trabajara tranquila...
:)
martes, 6 de mayo de 2008
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