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martes, 28 de abril de 2009

Fruta bomba para curar los malos sueños

Últimamente Eva no sabe qué hace mal. Es meterse en la cama y soñar cosas feas. Debe de revolverse entre las sábanas, sudar y llorar mucho porque aunque se levanta con ganas de levantarse necesita miles de horas de sueño más. Soñar cosas feas es agotador.


¡MUERTE AL PRESIDENTE DE FRANCIA-YOBAGO!, decían las pancartas

*El presidente de Francia-Yobago era un tipo autoritario con bigote. A Eva no le caen mal las personas autoritarias porque siempre las utiliza para volverse más moderada y democrática. Si los autoritarios no existieran, Eva sería la que levantara el dedo. A costa de ellos, Eva se siente mucho mejor y entiende que la virtud no está en los extremos (por supuesto, Castro Ruz no es ningún extremo y simpatiza con él). Pero una cosa es eso y otra cosa es experimentar con niños tailandeses...
El presidente corrupto y dictatorial de Francia-Yobago, cuya población está muerta de hambre, de sueño y de miedo, inició el pasado sábado la invasión de Tailandia y encerró a los niños en cárceles en las que se les practicaban injertos de párpados y manos. Era un Mengele de acento sudamericano, en concreto, de acento yobaguense (los ciudadanos del país se hacen llamar así. No quieren saber nada más de Francia, que les dejó por la Guayana).
Francia-Yobago se encuentra al norte de Perú, frontera con Colombia. Es una región pequeña, abrazada por estos dos países y sin salida al mar. Y Eva, sabiendo todo eso y más cosas, no hacía más que llorar y llorar y llorar en el sueño porque la televisión lo grababa todo y nadie hacía nada.


¡MUERTE A LOS ADOLESCENTES IDIOTAS!, decía Eva

**Hoy, el abuelo de Eva era el Rey. Estaban ellos dos en un chiringuito, cerca de una selva a las afueras de Getafe, esperando pacientemente su turno. Su abuelo (el Rey) quería invitar a Eva a merendar, porque esa ha sido siempre su ilusión (la del abuelo), así que le compró un bocadillo y un zumo y Eva se sentía la nieta más afortunada del mundo. Felices los dos, se giraron quedando el chiringuito a sus espaldas, y fue uno de los momentos más confusos de su vida: Eva no entendía la risa de aquellos pubescentes malolientes llenos de granos que les miraban de reojo desde las mesas del chiringuito. Los críos (porque con 14 años eran unos críos) maleducados no sabían hacer otra cosa que alternar sus miradas retorcidas entre ellos y unas monedas que guardaban, como quien guarda un tesoro, en la mano.
Eva se cabreó y lo demostró. Uno de ellos lloraba porque Eva le daba miedo y no hizo sino guardar el bolígrafo que antes sostenía en la mano como quien sostiene el poder. Eva les quitó las monedas y, lejos de denunciarla por robo con violencia, los niños guardaron silencio. Ella observó horrorizada los bigotes que salían del labio superior de su abuelo fruto de la mala leche y el ínfimo ingenio de aquellos pequeños terroristas. ¡A su abuelo! ¡Al Rey, pero, antes que al Rey, a su abuelo!, se repetía. Por supuesto, Eva no se extrañó de que la cara de su llallo apareciera en las monedas de UNeuro. Era el Rey.
Entonces, todo cambió. Eva empezó a llorar y los niños a reír. Y lo único que podía hacer su abuelo 'Rey de Reyes' para que su pequeña no llorara era decirle "No pasa nada, hija... No pasa nada". Y los dos desearon que todo fuera un sueño


Fruta bomba para curar los malos sueños y hacer justicia

viernes, 13 de junio de 2008

Tangos de la sultana

De pequeñita me prometía viajes. Viajes a Zaragoza, viajes a Benidorm, viajes a Asturias y en cierto modo eso ya era para mí el fin del mundo. Me prometía viajes al fin del mundo... Y me hacía soñar. Un día cumplió su palabra y me llevó en su camión por la noche. Recuerdo que me sentía la chica más afortunada del mundo durmiendo en las literas de la parte de atrás de la cabina.

"Ven siéntate aquí conmigo". Me colgaban los pies en el asiento del copiloto y me sobraba más de la mitad, pero un apaño en el cinturón no me faltaba. Yo sé que si esa noche hubiéramos tenido un accidente, no me habría salvado el cinturón, sino el brazo que estiraba cada vez que tenía que frenar para que no me cayera hacia adelante. Su brazo al frenar era para mí la barra protectora de las atracciones de las ferias de Madrid.

Quitó las noticias de Radio Nacional y me puso música. Ninguno de los coches con los que nos cruzamos aquella noche podía imaginar los bailes y las risas que había dentro de aquella cabina.

Hoy, ha llegado a las once de la noche, cansado de una huelga desesperada, incomprensible, desinformada y poco popular. Y a pesar de ello ha estado hablando conmigo una hora y cuarto, dejando esa cena tan merecida para "más tarde".

- Nena, no te he visto con tu cámara de fotos y tu bolígrafo. ¿Dónde estabas? (bromea)
- Estudiando, tío... Pero quiero ver la huelga, quiero estar allí.
- Pasado mañana tenemos Asamblea, ¿te recojo? (no bromea para nada. Me voy)


*respirar de forma voluntaria ^^




Es una de las canciones que me saca las tripas, sobre todo cuando estoy fregando los cacharros y tararearla se me hace mucho más fácil...