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domingo, 8 de noviembre de 2009

Sunday nights

Los domingos por la noche no tengo más remedio que tumbarme, escoger el que más me gusta y dejarme llevar:
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Uno http://www.youtube.com/watch?v=UXHo5xlBhgE
y Dos http://www.youtube.com/watch?v=rg9fNo6OK6Y
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miércoles, 23 de septiembre de 2009

De tropiezos va la vida

Eva no hace más que tropezarse últimamente.

Los cuentos de la lechera no son más que zancadillas en el momento sublime de la historia. Eva no deja de pensar qué será de ella dentro de un año, dentro de un año y medio o cuando sea mayor. A Eva le parece bonito conocer bien los lugares, saber dónde están los escalones o los puestos de helados de camino a la Universidad, al zapatero, a los bares, al trabajo… Por si algún día a alguien se le ocurre apagar las luces de la ciudad, que sepa llegar sin linternas, porque a Eva no le gustan las linternas.

Tanto conocimiento y confianza en el mundo presente hace que se olvide de los escalones a la salida del metro, de la marabunta de gente, de las nuevas obras del Ayuntamiento de Madrid… Así que, sin prestar atención, se imagina su vida mañana, hace un año, dentro de dos, o cuando vuelva de China. ¿Cómo será su vida después de haber vivido tres años en China? Tendría un perfecto inglés, un mejor alemán, debido a los dos años que estará trabajando y estudiando allí, y un chino realmente envidiable que nunca tratará de sacar a la luz porque no le gusta presumir, aunque esa actitud ya es bastante petulante… Sin duda es una vida más atractiva que quedarse en Madrid interesándose por las prácticas y los 615 euros y las gracias que le darán como una buena periodista en prácticas. Y entre tanta divagación, desaparecen los peldaños y Eva quiere seguir subiendo. Eso le supone ciertas enemistades con la gravedad cuya fuerza le obliga a doblegarse ante ella (cualquier persona lo habría llamado traspié o tropezón). La gente le mira y nadie entiende ese empeño en levantar tanto las rodillas del suelo a cada paso. Es como si el fin de las escaleras fuera el fin de sus historias, de su música en el émepe-trés, de su posible vida futura… Si no hay más peldaños, significa que ha llegado, que tiene que volver a entrar en el trabajo, en la clase, en casa. Pero más importante que eso es el sofoco que le causa el recuerdo de que casi se deja los dientes al final de la maldita escalera, que ni aquella peli canadiense llena de muertos.

Luego piensa que tantas elucubraciones están fuera del Mundo y de sus límites, que son un sinsentido y que si Wittgenstein despertara, le diría -en alemán- que estaba malogrando el lenguaje lógico por el que él se había desvivido. Que qué narices era eso de divagar gratuitamente sin concentrarse en los hechos actuales, presentes, tangibles. Que ya estaba bien de tanta tontería. Que menos filosofía y más cuidado con los escalones, tontorrona, porque eso es lo que eres. Desde luego.



Asa.Jailer



So you better rearrange your philosophies
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sábado, 12 de septiembre de 2009

Arreglar el mundo por la noche

El mundo nos espera

Fue la conclusión a la que llegó Eva después de terminar una noche deliciosa con una camiseta (talla eSe) por regalo que rezaba "Lutte contre le cancer gaulliste".

Cervezas por el suelo y un bar inundado de ese líquido amarillo con espuma blanca y gas brillante. Así empezó. Eva no es del todo torpe, pero su codo y los tercios tienen una relación especial que se ve incapaz de reprimir. Sobre todo por el sentimiento de madre (autoritaria) de después. Pero su pelo siempre lo arregla todo y consigue nuevas cervezas y alguna más de regalo.

Las cervezas de regalo y las shishas de frutas (no eran del bosque) le han descubierto a su pequeño dios. No tiene nombre, pero si lo tuviera, se escribiría en minúscula. Su pequeño dios no llega a fin de mes. Viste "victorias" blancas y calcetines blancos, altos y estirados, por supuesto. (Lo del bañador azul celeste y la camiseta del barça de manga larga son detalles sin importancia). Así vestido estaba dios en minúsculas, cantándoles "Y quién es él... En qué lugar se enamoró de ti"... Un dios aburrido, con poca conversación pero que no se separa de su radiocasette al hombre/o y que conoce el destino de la humanidad y el sentido de la vida. Ese es el dios que no existe.

- La luna es mentirosa, ¿lo sabías?
- ¿Miente?
- Sí, mírala. Parece una C y, sin embargo, es decreciente. Y cuando tiene forma de D no hace más que crecer.
- Mentirosa...

Son secretos que no le cuentan a Eva todas las noches y que piensa guardar porque últimamente no sabe si hacer del mundo algo mejor. Sao Paulo, Singapur, Beijing, Berlín... seguro que allí no saben lo de la luna, ni conocen las cervezas de regalo. Va a tener que explicar muchas cosas.

martes, 23 de junio de 2009

Viajar ligero

En Sudáfrica, los taxis paran en mitad de la nada porque la nada es muy común en este país. Es tan común que está por todas partes. Estoy rodeada de la nada. Y sin embargo, la nada es necesaria si has nacido en una ciudad donde el todo es agobiante. Playas eternas donde el bosque desemboca directamente en el mar, carreteras interminables, rectas, aburridas y tranquilas, sudafricanos que te adelantan y te ponen los intermitentes de emergencia para darte las gracias por hacerte a un lado a su paso (costumbres del país que merece la pena hacerlas propias aunque aquí nadie lo entienda y puedas provocar un accidente)


*Necesito volver a sentir esa nada entre los dedos

domingo, 25 de enero de 2009

Freezin' sunday morning

Qué frío este invierno





Eva a veces espera llamadas.

Y cuando espera llamadas no quiere otra cosa que ver el número en el móvil, que escuchar ese sonido terrible que te avisa de que alguien quiere hablar contigo.



No suena pero ella se imagina que suena y ve una mantita y una peli que nunca llegará a terminar de ver porque se quedará dormida, como siempre -y le encanta decir como siempre.



Pero no sonará y ella comerá su puré de zanahorias con patatas -no es que haya dejado de ser carnívora, que le sigue gustando comerse bueyes y vacas- y se preparará un cafetito (café + calentito) portugués que le preparó aquel hombre un 8 de diciembre cualquiera.





*es bonito no tener miedo a los sentimientos. Lástima que Eva no sepa hacer esas cosas

miércoles, 5 de marzo de 2008

You have to show them that you're really not scared

(Eva cree que algún día todos los que le dan la espalda para estornudar terminarán antes de lo previsto y al girarse le pillarán en mitad de alguno de sus bailoteos o mordiendo un pez)


Querer bailar le hace olvidar toda la tensión. Se imagina el baile perfecto por inercia. Se pasa más tiempo pensando en bailar que bailando. Pues claro que le sale algún paso guay, alguna vuelta y algún movimiento de cadera sin querer cuando nadie le mira. Pues claro que se pone la música a todo volumen mientras se recoge el pelo o pela zanahorias. Como todo el mundo, y aunque le mata no bailar cuando suena música en algún bar, no lo hace.
Ya nadie caracolea y le tomarían por una borracha con un trago de más de algún alcohol con demasiadosº para ella. ¡Pero nunca más! ¡La próxima vez que pongan música en un bar, bailará! (levanta el dedo al cielo en clara señal de amenaza y sigue pensando) ¡Ella bailará encima de la barra si hace falta!
"Sí, un kg y medio de naranjas de zumo y un par de aguacates, por favor"


*Beat it - Michael Jackson
(porque fue muy grande y porque a mí me gusta especialmente esta canción)
aquí, el videoclip: http://youtube.com/watch?v=Uqxo1SKB0z8

sábado, 5 de enero de 2008

Una sola ola

Yo, Eva, amiga y casi familia de las agujas.
Yo, Eva, querida y apreciada por los análisis desde tiempos remotos...
Yo, Eva, hoy, me he cuasimareado. No solo porque me sacaran cinco tubos de sangre y no tuviera mucha puntería el tío (problema de mis venas no es, mis venas son sensibles y cuando la goma aprieta el brazo, enseguida montan una cacerolada y aunque sea por el ruido, son perfectamente localizables; el tío era torpe, eso es todo) sino porque me ha abierto un boquete. Casi hasta se podía mirar a través.
Cuando ha terminado me ha dicho "Y ahora te aprietas fuerte durante cinco minutos (supongo que uno por tubo)"... ¿Es que acaso no sabe que soy una veterana, Mr. Sabelotodo?, pensé. Lo más interesante ocurrió en seguida. Y en seguida demostré que había olvidado la filosofía del análisis y posanálisis. Una tiene que coger su abrigo, su bufanda, su bolso, su lápiz que había dejado encima de la mesa del practicante... y como todo lo que se deja para luego, aquello empezó a ponerse muy feo. La única frase de sosiego que recibí después de mirar todas las caras que había y las que no en aquella sala, fue la de mi practicante: "Mujer, si no te aprietas, eso es como un grifo abierto"...

Salí enfadada del ambulatorio. ¿Es que acaso no sabe que soy una veterana, Mr. Sabelotodo?, volví a pensar. Al llegar a la estación, vi cómo a la gente que esperaba el tren se le caía el ojo derecho. Cada uno empezó a buscar el suyo y lo típico, que si ese ojo es mío, que si no me pises el ojo, que si mamá esa niña rubia se está comiendo mi ojoo... Aproveché ese minuto de confusión para ponerme el abrigo. Parecía como si una ola hubiera llegado por mi izquierda y hubiera terminado a mi derecha. Me repantigué. Así no podía sucederme nada más...

jueves, 27 de diciembre de 2007

Cuando el desorden y la agitación te turban

Ropa interior, tirantes, manga larga, manga larga (la combinación de colores daba igual), pañuelo grande que hacía de jersey fino, chaqueta y abrigo. Tiritaba de frío mientras esperaba un taxi, que no llegaba, que no llegaba. Pensé que tal vez el taxi sí que llegaba pero que el problema era que no me levantaba y peleaba por coger uno. Una chica se había tirado a las vías del tren en la estación, lo mismo que un chico unas paradas más allá hacía escasos minutos. Feliz Navidad.



[Un tropel de hormigas de repente (visto desde muy arriba)...]

Tal vez un tropel de hormigas que pasaban unas por encima de otras formando un río de agua apretujada (o así debía de verse a unos 10 mil pies de altura)...

Tal vez ese tropel de hormigas que pasaban unas por encima de otras, que pisaban y posaban por si acaso llegaba algún fotógrafo de la prensa y les sacaba una foto para luego decir "Mari, no me ha tocao la lotería ¡pero salgo en el periódico!"...

Tal vez ese tropel de hormigas que mordían y se quejaban [que si no es mi culpa que la pobre muchacha se haya tirado, que si por qué no vienen más autobuses, que vaya organización, que si para qué pago yo impuestos, que si oiga esto es una anarquía] eran una excusa para que el tiempo se parara para mí. Más que el tiempo lo que se pararon fueron mis ideas que se congelaron sin querer. Viví una de las mejores sensaciones que una puede experimentar tal día como aquél en el que crees que no llegas viva al minuto siguiente y en el que pides perdón a quién sabe quién por pensar en eso a pesar de la chica de las vías que hay detrás de ti.

Tanto ir y venir y de repente, ¡todo el mundo quieto! Silencio... Parecía no haber nadie, parecía ser domingo, puente, verano; se asemejaba al desierto, excepto por la arena (que no había) y los pisos (que había demasiados), por lo del agua era bastante similar. De repente lo vi, y lo sentí. El reloj marcaba 8 grados centígrados, qué importaba la hora. Lo vi. El ocho se transormaba en el nueve poco a poco, con la delicadeza con la que un director de orquesta dirige su coro, con la delicadeza con la que apretas la mano de quien tienes al lado en una ópera, sabiendo que no vas a volver en mucho tiempo, con la delicadeza con la que te emocionas con una canción que no es pastelosa, con la delicadeza con la que respiras... Y yo sentí una ola de calor en mi cuerpo, y dejé de encontrarme mal y de tener frío. Por fin cogí el taxi sin silbar, sin llamarlo, casi vino a mí. "Le miré y vino a mí", imaginé.

Tal vez aquel tropel de hormigas insolentes volvió a su normal actividad de atropello. Yo, mientras, dormía en el taxi

sábado, 8 de diciembre de 2007

*un día como otro cualquiera

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Algodón dulce, niños montando en atracciones y perritos calientes. En mitad de ese ambiente decadente, alguien con voz de feria y de Mesías, dijo alto y fuerte:


- ¡Juegue al tres en raya y encuentre al amor de su vida!

La gente estaba demasiado ocupada como para escucharlo y creyeron que era otro juego de ranas y que no iban a tener suerte, una vez más...


The thrill is gone