lunes, 30 de marzo de 2009
Elegancia matutina
La elegancia matutina ha salvado a Eva del Apocalipsis y le ha permitido continuar su mañana. "Hoy va a ser difícil sobrevivir", afirmaba sentada desde la cama con la seguridad de una elefanta vieja y sabia. Su cara reflejaba el terror que produce la sensación de ver desaparecer el suelo bajo los pies.
Recuerda el mensaje dirigido a los pasajeros del airbus 330 a cuyo lado, en vez de sentarse una abuelita encantadora, había una fría y temida "salida de emergencia":
Si usted no desea o no puede cumplir alguno de los puntos anteriores, por favor, identifíquese con un miembro de la tripulación de cabina de pasajeros para que sea reubicado.
Pues bien, Eva lleva día y medio buscando a la tripulación para que le cambien el asiento porque no desea cumplir alguno de esos puntos que sabe que debería; pero nada, ni rastro. Es más fácil ponerse el abrigo y echar a andar
She pours a daydream in a cup
A spoon of sugar sweetens up
*Por lo menos, las llamadas inesperadas aún le salvan a una de sueños terribles
**aunque sigue sin gustarle despertarse en una cama grande y que no haya nadie incordiándole, ocupando "demasiado" sitio o tirando de la manta
***así que se ha levantado y se ha aprendido los ríos de España, que ya estaba bien, hasta ahí habíamos llegado, pretender ejercer de periodistuchA sin saber dónde está el Águeda o el Noguera Ribagorzana
miércoles, 4 de marzo de 2009
La vida son estas cosas
Hoy ha sido un bonito día.
Como todos los días bonitos, ha empezado mal. Ha empezado con café quemado, con leche quemada, con algún pequeño grito y con pocas ganas de empezar.
Como todos los días bonitos, ha continuado con la radio-despertador a las 9 de la mañana, con una llamada-despertador (sin querer serlo) a las 10h, con una canción-despertador (queriéndolo ser) a las 11h, con unas palabras-despertador a las 11:01 que tranquilizaban a cualquiera que hubiera quemado el café sin querer...
Como todos los días bonitos, ha llegado una carta a casa. Alguien recogió mi extraviado Abono de transportes de alguna (quiénsabe) estación de metro del centro de Madrid y tuvo el detalle de enviármelo. Pero no me lo ha enviado de cualquier manera:
Al Abono (joven todavía, por cierto) lo acompañaba una carta escrita a ordenador. Cuando la he terminado de leer, he mirado a Eva y estaba llorando.
"¡Qué bonito! Perdemos el Abono y nos dan las gracias por utilizarlo. Además, nos lo cierran por la parte que siempre queda abierta con un poquito de celo para que no perdamos las tarjetas y las notas estúpidas que a veces escribes y nos envían otra funda mucho más cómoda y segura"
Y mamá nos ha dicho "Hija, pero qué tonta eres y qué suerte tienes" y se ha puesto a llorar también.
***
Caminaba tan tranquila (encandilada, como casi siempre) hacia la estación de Gran Vía un miércoles cualquiera por la mañana. Como toda nina despistada, saqué mi Abono y lo sujeté fuerte y segura en mi mano, con tan mala suerte que lo dejé escapar antes de llegar a los tornos. Se perdieron mi seguridad y mi Abono entre tanto zapato de tacón y cordones desatados. Qué lastima ser pobre y despistada pero qué sería el mundo sin los despistados.
*Me gustaría darle un abrazo al buen hombre de 62 años que hizo todo esto por mí. Porque sin duda, esto solo lo hace alguien con buen corazón, o alguien a quien se le ha quemado el café por la mañana y le han dado amor más tarde
:)
viernes, 13 de febrero de 2009
Despaisajes

miércoles, 28 de enero de 2009
La vida nos debe un desagravio
A veces Eva echa de menos echar de menos el mar. Levantarse de la arena en la que se tumbaba e ir a probar el agua, a ver qué tal está.
Eva ya no piensa tanto en el mar y le da miedo quedarse seca. Ahora, de repente, todo es extraño. Recuerda la frase que se repetía en su cabeza desde que comprobó lo bien que le sentaba vivir en una ciudad próxima, despertarse temprano por las mañanas y oler a humedad, saber que quedaba a un paseo de distancia. "Cuando sea una abuelita me montaré un café-biblioteca que abriré cuando quiera. Y viviré al lado del mar".
Ella solo quiere saber que tiene el agua cerca. Por si algún día le apetece huir. En Madrid una no puede perderse aunque haya millones de rincones donde maravillarse, al final, Leganés siempre está ahí.
Eva ahora quiere huir y no sabe para qué sabe nadar, si aquí no lo necesita*
martes, 27 de enero de 2009
Punto argentino
psicobitacora.blogspot.com
*mira que Eva nunca ha sido de las que dedican en el blog
domingo, 25 de enero de 2009
Freezin' sunday morning
Eva a veces espera llamadas.
Y cuando espera llamadas no quiere otra cosa que ver el número en el móvil, que escuchar ese sonido terrible que te avisa de que alguien quiere hablar contigo.
No suena pero ella se imagina que suena y ve una mantita y una peli que nunca llegará a terminar de ver porque se quedará dormida, como siempre -y le encanta decir como siempre.
Pero no sonará y ella comerá su puré de zanahorias con patatas -no es que haya dejado de ser carnívora, que le sigue gustando comerse bueyes y vacas- y se preparará un cafetito (café + calentito) portugués que le preparó aquel hombre un 8 de diciembre cualquiera.

*es bonito no tener miedo a los sentimientos. Lástima que Eva no sepa hacer esas cosas
lunes, 12 de enero de 2009
Señores pasajeros, bienvenidos a La Habana
martes, 30 de diciembre de 2008
Vuelo con destino La Habana
Lo del casi es porque no quiere tener nada que ver con él y menos que se meta en su cama y abuse de ella como lo está haciendo de medio país que parece ser -lo que dicen las gentes- que te acuestas la siesta y es ahí cuando se sobrepasa con una
Lo del bien es porque no se puede decir que el virus de la gripe sea sexista, ni racista... No discrimina a nadie ni por su edad, tamaño, peso, color de ojos o de piel, sexo o dinero. Le toca a todo el mundo -no así la lotería. Bueno, a Eva le persigue y hasta la fecha (30.12.2008 a las 16.59h). Y lo siente mucho pero no hay hueco para el virus en el vuelo de 10h que sale el día 01 de enero. Solo hay un asiento reservado en el avión. Es o ella o el virus y que ella sepa, no viene el nombre del virus en ninguna parte del billete, ¡hombre!
:)
felizdelavida*
miércoles, 24 de diciembre de 2008
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Rua do Paraíso
Hace exactamente 5 días dije:
- "Hombre, no sé si deberíamos llevarle un vinito a Claudia porque está viviendo en Lisboa"
- "¿Y?"
- "Pues que es Portugal, no estamos seguros de que tenga nevera"…
Y ahora, después de mis primeros 1300km de viaje hechos con gusto sigo metiéndome con los portugueses pero de manera diferente.
Lo bueno que tienen los viajes, además de las risas, es que la mente se te abre como se abren las tijeras antes de cortar. La diferencia es que luego no se cierra y a una se le queda ese regustillo de que Portugal no está tan mal. Por supuesto, para mí sigue siendo el primo tonto aunque el barrio de la Alfama tenga las calles más bonitas del mundo –después de las de Granada, claro. Cuanto más me meto con él, más cariño le cojo. Imagino que por compensación, Lisboa me encanta.

Lisboa está llena de lisboetas, de exposiciones escondidas, de tranvías número 28, de bailes en la cocina, de costillas al horno con salsa barbacoa made in Rua do Paraíso, de caboverdianos, de fiestas de los 80 y fiestas extranjeras en todo un edificio en pleno Barrio Alto, de cuestas que te roban el poco alcohol que te queda en el cuerpo cuando vuelves de fiesta...
También está llena de ricos pasteles de Belem, de rico café y de rico olor a café, de pueblos que cierran a las 18.00h pero donde se charla y se toma una leche con chocolate que te deja ciega del gusto.
A Lisboa no le faltan los pelos largos, las barbas, las boinas, los negros altos ni las portuguesas reticentes; tampoco los pisos de techos altos (como los negros), los hombres simpáticos en la Praça do Comércio, ni los taxistas quetequierentimarperonopuedenporquelesentendemosrebienynonosladan.
Es una ciudad con río y mar, con Sintra y Cascais, con miradores...
Los mercados de baratijas y monedas te atropellan de tantos como hay. Un abuelo se había montado un puesto en una esquinita con las cosas que no le gustaban de su mujer. Desafortunadamente no vendía su mala leche (la de ella) sino un par de zapatos beige antiguos y algún cachivache para el pelo.
Y de repente, después de unos huevos fritos con patatas –pues claro que comimos bacalao- nos encontramos en una fiesta en todo un edificio en la que no nos faltó el vino-cutre y la cerveza por todo el cuerpo (por fuera y por dentro), gente de todos lugares, dj's, pases vips a la habitación de la dueña, policía lusa, fotos, justice, Goran Bregovic, Prodigy y muchos bailes y conversaciones.
Reconozco que me encanta decir Então y pasarme 15 minutos en una parada de autobús inmersa en un duelo a vida o muerte: "Cabeleireiro" quien lo diga mejor y más rápido, vive
Muito giro! :)



