viernes, 7 de agosto de 2009

La chica de la Pilsner-Urquell

Eva se sentó en el banco, se dejó caer suavemente hasta que el culo quedó fuera del asiento y pudo apoyar la cabeza en el respaldo.

*Así pasan las horas en las tardes de agosto. Sin una nube en el cielo.

2 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador blog el tuyo. Un placer haberme pasado por aquí.

Saludos!

Beauséant dijo...

días lentos como tardes de agosto.. parece que los relojes anden a otra cosa y se olviden de dar la hora ¿verdad?